El mar que se llevó Madrid

Una tormenta y un encuentro casual consiguen evocar aquello que se desea: la seguridad, la maternidad, la pertenencia. Durante unos instantes, es posible cambiar de piel y no ser quien admira la historia de amor, sino quien la posee. Luego queda el resto de la vida, la eternidad que no es ese instante.

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